| Vuelo descansado |
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| Redacción - Cuerpos y Mentes | |||
| Jueves, 16 de Julio de 2009 17:10 | |||
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Un largo viaje de avión es capaz de alterar el equilibrio físico y mental. Aún así, existen medidas efectivas para combatir las molestias del jet-lagPor Magaly Rodríguez Cualquiera que ha hecho un viaje trasatlántico conoce el intenso cansancio que le sigue. Esa incómoda condición pasajera, conocida como jet-lag, es una mezcla de la fatiga que genera el trayecto junto con los cambios orgánicos que implica pasar de una zona horaria a otra. Puede producir mareos, irritabilidad, poca concentración, dolores de cabeza, insomnio o somnolencia, incomodidad muscular y desajustes gastrointestinales. Aquí os presentamos varias recomendaciones para prevenir y atenuar estas molestias. Con el cambio de husos horarios, el reloj orgánico se desajusta en varios niveles, y lógicamente afecta de manera especial los horarios de sueño. Se cree que la severidad de las manifestaciones del jet-lag está altamente relacionada con el número de zonas horarias que se cruzan durante un vuelo: se calcula que por cada huso horario que se atraviesa, generalmente toma un día completo ajustarse. En este sentido, los expertos no recomiendan tomar pastillas para dormir durante el vuelo, pues aseguran que esto sólo prolongará la somnolencia a la hora inadecuada. Si bien hay quienes aconsejan tomar melatonina, existen opiniones divididas sobre el tema. Quien decida ingerirlos debe asesorarse previamente con un especialista, para evitar cualquier interacción adversa si a la vez consume otros medicamentos. En cualquier caso, una medida más sencilla y natural conviene en ir ajustando acumulativamente el propio horario de sueño al huso horario del destino, al acostarse cada día media hora más temprano o más tarde —según corresponda— en la semana previa al viaje. Lo básico es no trasnochar y descansar apropiadamente la noche antes del vuelo. Otra recomendación de oro consiste en beber abundante líquido durante el vuelo, ya que los cambios de presión y el contacto con el aire seco de la cabina del avión por varias horas promueven la deshidratación y aumentan la fatiga. Las alteraciones en el tipo de alimentación y el horario en el que se consume también causan estragos en el ritmo gastrointestinal. Para reducirlas al mínimo, los alimentos deben ser ligeros y en porciones no muy abundantes. Los expertos aconsejan evitar la ingesta de cafeína o alcohol en exceso para no complicar la situación. Para evitar los problemas circulatorios y musculares propios de una posición estática —sobre todo por muchas horas—, la clave está en moverse con regularidad. Caminar ocasionalmente por los pasillos del avión —siempre que el aviso de abrocharse el cinturón esté apagado— y hacer ejercicios de estiramiento y rotación de las extremidades desde el propio asiento son buenas medidas para prevenir estas contingencias. Máxima comodidadParte del cansancio acumulado durante un vuelo comienza con la ropa que se usa. Por eso es aconsejable viajar con prendas flexibles, bien sea holgadas o confeccionadas en materiales stretch; esto facilita que haya libertad para cambiar de posición constantemente. Del mismo modo, los zapatos no deben quedar demasiado ajustados, pues aún haciendo pequeños ejercicios durante el vuelo, los pies pueden hincharse un poco durante el viaje. También cabe considerar que en algunos aeropuertos se caminan largas distancias, y que por ello el calzado debe ser lo suficientemente cómodo para tolerar este esfuerzo. No es aconsejable viajar con sandalias altas o muy descubiertas, pues el frío continuo en los pies también puede convertir el trayecto aéreo en una experiencia incómoda. Adicionalmente, es aconsejable aplicarse cremas humectantes en zonas como el rostro y las manos, pues la deshidratación de la piel puede propiciar que se cuartee con facilidad. Para ver la nota original en la revista haga click.
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