Las 13 maravillas de España PDF Imprimir E-mail
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Redacción - Equipaje
Martes, 09 de Marzo de 2010 15:29

Hay quien dice que el número 13 es de mala suerte y hay quien sostiene lo contrario. Sin embargo, con o sin superstición de por medio, en España son justamente 13 las ciudades declaradas patrimonio de la humanidad por la Unesco. Prepárese para hacer un recorrido en orden alfabético de estas hermosas ciudades que son un verdadero tesoro no sólo por su pasado, su majestuosidad artística y perfección arquitectónica: también por sus propuestas gastronómicas que deleitan incluso a los paladares más exigentes

Por Alejandra Parejo

Ávila

Un riquísimo pasado histórico hace de Ávila una ciudad mágica. Palacios, templos y murallas conviven en perfecta armonía. Declarada patrimonio en 1985, Ávila cuenta con una herencia perfecta dejada por judíos, mudéjares y cristianos. Todo un lujo.

En relación a su exquisita gastronomía, la oferta no podía ser de otra forma que insuperable: judías del barco, chuletón de Ávila, patatas revolconas y yemas de Sta. Teresa. Sobre este dulce típico, vale decir que se fabrica en la tradicional y conocida pastelería “La Flor de Castilla”. Se elabora, como su propio nombre indica, a partir de la yema de huevo.

Alcalá de Henares

Es en 1998 que Alcalá de Henares se convierte en patrimonio de la humanidad. Y es que no podía ser de otra forma, si consideramos que es la cuna de Miguel de Cervantes. Considerada ciudad perfecta, la Ciudad de Dios, Alcalá acoge en su seno soberbias edificaciones medievales, impactantes yacimientos arqueológicos e impresionantes construcciones barrocas y renacentistas.

Alcalá de Henares cuenta además con un nutrido número de restaurantes, muchos de ellos especializados en la gastronomía castellana con una oferta de caldos, asados y verduras, entre otros. Los dulces, especialmente los conventuales, son los más afamados. Como si fuera poco, cada año se celebran las Jornadas Gastronómicas, las cuales atraen a miles de turistas.

Cáceres

Romanos, árabes y judíos dejaron su impronta en Cáceres para dotarla de un presente histórico y artístico invalorable. Declarada patrimonio en 1986, cuenta además con el título de Tercer Conjunto Monumental de Europa, gracias al perfecto estado de conservación de sus edificaciones antiguas.

La gastronomía cacereña es rica y variada, con notables influencias árabes y judías. Algunos platos típicos de la gastronomía cacereña incluyen chanfaína, torta del Casar y caldereta extremeña, entre otros. Los caldos gozan de gran prestigio entre los locales y los visitantes.

Córdoba

Declarada patrimonio en 1984, lo que más atrae de Córdoba es la convivencia perfecta del pasado musulmán con el pasado cristiano. Dos edificaciones son las que dan testimonio de esta historia: la hermosa mezquita y la catedral. Visitar esta ciudad es perderse en el tiempo.

Ese mágico pasado se nota también en sus platos. La influencia árabe en la gastronomía cordobesa aparece en el uso de especies como orégano, hierbabuena y estragón, entre otras. La oferta típica incluye el rabo de toro, el salmorejo y las manos de cerdo a la cordobesa.

Cuenca

Dos ríos, el Júcar y el Huécar, hicieron posible que Cuenca se alzara sobre un gran peñasco. Tal genialidad de la madre naturaleza fue aprovechada hasta la saciedad por la mano del hombre, quien la llenó de fortalezas y castillos impresionantes. Declarada patrimonio en 1996, Cuenca es una ciudad para no perder de vista.

Su oferta gastronómica se caracteriza principalmente por el uso de la carne, bien sea de perdiz o de cordero. Otros platos  típicos incluyen las chuletas de lechal, el ajoarriero,  los morteruelos y las calderetas, por nombrar los más conocidos.

Ibiza

Si bien Ibiza es reconocida por su espíritu fiestero, su verdadero encanto radica en la mezcla cultural dejada por fenicios, cartagineses, musulmanes y romanos. En 1999 fue declarada patrimonio justamente por esa riqueza proporcionada por pueblos tan diferentes.

En relación a la gastronomía de Ibiza, los platos preparados con pescado y frutos del mar son las opciones más fuertes, como es el caso del pescado guisado y el pescado seco. Otra exquisitez es la pasta al estilo de Sant Joan y el sofrit pagès.

Mérida

En 1993, Mérida fue declarada patrimonio. Fundada originalmente por los romanos, se conservan en buen estado los restos de aquellos días y de aquellas glorias. Es posible visitar el circo romano, el anfiteatro, el acueducto y el puente, entre otras edificaciones majestuosas. Visitar Mérida es mantener viva la historia de los siglos precedentes.

La ciudad ofrece una variada gama de platos que entre los que destacan carnes y pescados. Los platos típicos incluyen carne de cordero asado o guisado, el conejo al estilo de Mérida y el escabeche con peces de río, principalmente. Además, se organiza la Feria de la Tapa, que se inicia con la Ruta de la Tapa.

Salamanca

Muchos factores se conjugaron para que Salamanca fuera declarada patrimonio en 1988: su pasado histórico y cultural, su bien conservada arquitectura y el aspecto eternamente dorado de algunos de sus edificios, gracias a que fueron construidos con piedra de Villamayor. Su belleza es indudable y se puede constatar en cada uno de sus rincones.

Su gastronomía también da que hablar, debido a lo variado de la oferta: cabrito, tostón, cordero y carne -incluso de toro-. Quien visite Salamanca no puede dejar de probar el calderillo bejarano, que tiene como ingredientes principales la carne de ternera y las papas acompañadas de pimentón.

San Cristóbal de La Laguna

Adentrarse en San Cristóbal de La Laguna es retroceder en el tiempo en un viaje perfecto al pasado. Muchas de sus calles, sobre todo las del casco histórico, conservan los trazados originales del siglo XVI. Su convento, ermitas, iglesias y catedral le dan un toque religioso que dejará impresionado incluso al no creyente -o al no practicante- del catolicismo. Declarada patrimonio en 1999, esta ciudad es un tesoro en sí misma.

Quien visite San Cristóbal no puede perderse los conocidísimos “laguneros”, que son rosquetes de milhojas rellenos de cabello de ángel. Otro postre para no perderse es el “frangollo” hecho a base de harina con pasas, almendras y miel. Entre las carnes se destaca el conejo en salmorejo, típico en la zona montañosa, y la carne de cabra arreglada.

Santiago de Compostela

Todo lo que se encuentra en Santiago de Compostela puede calificarse de bello. Lo urbano, lo natural y, sobre todo, su espiritualidad. Fue declarada patrimonio de la humanidad en 1984 y recibió el Premio Hábitat de las Buenas Prácticas de la ONU, en el año 2000. El camino tiene su recompensa y es vivir la experiencia de visitar Santiago de Compostela.

En cuanto a su gastronomía, sus puntos fuertes son la variedad de pescados: merluzas, meros, lubinas y lenguados, entre otros. Los quesos reciben mención honorífica: el de O Cebreiro o el San Simón son quesos ahumados que gozan de reconocida fama. En lo que a pastelería se refiere, destaca su famosa tarta de Santiago.

Segovia

No incluir a Segovia como parte del patrimonio de la humanidad hubiera sido un error condenable; sin embargo, en 1985 ingresó en la lista, gracias a su hermoso y bien conservado acueducto y su magnífico casco histórico amurallado. En lo que respecta a la cocina segoviana, son los asados de cochinillo, de cordero y cabrito los que se llevan los elogios. Sin embargo, no contentos con ello, Segovia ofrece además excelentes embutidos: chorizo segoviano, lomo, morcillas y jamones serranos. Todo un deleite.

Tarragona

Calidad y cantidad fueron las causas que hicieron que Tarragona fuera declarada patrimonio en el año 2000. Calidad en la conservación de sus edificios antiguos y cantidad en el gran número que se encuentra por la ciudad. Un fuerte pasado cultural encandila por su auténtica belleza.

La exquisita gastronomía de la ciudad se basa principalmente en los productos del mar. Es común en Tarragona la pesca del pez azul y la increíble oferta de mariscos. Los platos típicos son la cassola de romesco, el arrossejat y el arroz negro, así como el pescado a la plancha o frito.

Toledo

En 1986, Toledo fue declarada patrimonio de la humanidad. Aunque pequeña, esta ciudad ha conservado su pasado, el cual puede verse en sus magníficas iglesias, sinagogas, mezquitas, murallas y puentes. Es un espectáculo de principio a fin.

Las especialidades gastronómicas incluyen cordero asado o guisado, alubias, la perdiz estofada, la carcamusa, las gachas manchegas y la tortilla a la magra. Sin embargo, la especialidad que más le ha dado fama a Toledo es el mazapán.

Trece ciudades, trece destinos gastronómicos, una oferta insuperable. Visitar estos lugares garantiza un completo viaje para los sentidos.

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