Dice el acervo popular que “de Madrid, al cielo y un agujerito para verlo”. Ese ‘agujerito' es el que han aprovechado los promotores de la exposición "NASA: la aventura del espacio", para bajar a la tierra y en concreto a Madrid, una parte del cielo representado por satélites, cápsulas espaciales, artefactos, maquetas, piezas y un sinnúmero de material utilizado en el mayor éxito de la Humanidad: la conquista del espacio y en la que, Madrid tiene bastante que ver.
Por Gabriel González
La exposición está diseñada cronológicamente para que resulte más didáctica, ya que está pensada para las generaciones que no habían nacido en 1969, cuando el hombre, por primera vez en su historia, fue capaz de abandonar la Tierra y caminar por la superficie de otro planeta, con todo lo que tiene eso de materialización de un sueño.
En esa línea de apostar por la divulgación y alejarse de lo mítico, la exposición cuenta con más de 300 piezas que ilustran la carrera espacial que vivió la humanidad entre los años 50 a 70 del siglo pasado. Entre todo ese material, destacan piezas tan curiosas, como un satélite ‘sputnik? soviético; comida deshidratada; la cápsula espacial en la que viajó al espacio Ham, el primer chimpancé; trajes espaciales; un vehículo de las misiones Apolo para moverse por la Luna; la reproducción del cohete Saturno V, o una sección del transbordador Atlantis, que voló por última vez en junio pasado.
La vertiente didáctica de la exposición está pensada para las mentes más inquietas y entre otras cuestiones, explica de manera divulgativa cómo funciona un cohete espacial, o cómo, las innovaciones diseñadas para los astronautas han cambiado nuestra vida. Entre esos inventos destacan los pañales, los 'joystick', la comida deshidratada, o la tecnología fotovoltaica de captación de energía solar.
La parte más lúdica está pensada para los niños y cuenta con un simulador de vuelo, similar al que usan los astronautas para entrenarse y en el que se pueden experimentar las sensaciones del despegue de un transbordador, como el aumento de hasta seis veces la gravedad.
La exposición también rinde homenaje a visionarios como Julio Verne o H.G. Wells, entre otros, que a finales del siglo XIX y principios del XX ya pensaban en los viajes espaciales y en la llegada a la Luna. Fruto de esos sueños, pioneros como Oberth, Hutchings Goddard o Tsiolkovsky, iniciaron el desarrollo de cohetes capaces de superar la atmósfera y alcanzar el espacio exterior.
En homenaje a los que contribuyeron a conquistar el espacio, los promotores de la exhibición, entre los que se encuentra Donald Bies, creador del famoso robot R2D2, de la película "La guerra de las galaxias", han incluido artefactos únicos y reproducciones exactas de las cápsulas espaciales Mercury, Géminis, Apolo y del transbordador Atlantis.
Entre las piezas más llamativas están los trajes de astronauta, de los que se muestran los que vestían los pilotos de prueba de los aviones suborbitales, pasando por los primeros trajes para la exposición a condiciones sin atmósfera, hasta los más protectores que se usan en la actualidad para dar paseos espaciales.
Esa protección tiene un objetivo: permitir a los astronautas explorar el exterior, incluyendo la superficie de la Luna. En la exposición también se muestra un coche lunar diseñado para moverse por su superficie y una reproducción exacta del módulo lunar de las misiones Apolo.
Finalmente, la exhibición dedica una zona a las nuevas fronteras y proyectos que se abren en la aventura espacial, entre ellos, algunos que están en marcha, como el telescopio Hubble, las misiones Voyager I y II y el Mars Pioneer o la Estación Espacial Internacional. Los expertos consideran que en este siglo se desarrollará la tecnología que permitirá realizar viajes tripulados a otros planetas, como los motores iónicos y un sistema de hibernación para el cuerpo humano.
La exposición está en el Pabellón XII del Recinto Ferial de la Casa de Campo de Madrid hasta el 15 de junio de 2012.
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