No todas las aguas son iguales, presentan diferencias importantes que, si se aprenden a distinguir, pueden elevar aún más el nivel de la buena mesa. Agua con gas o sin gas, es sólo el comienzo.
Vanessa Rolfini / @VRolfini¿Acaso no todas las aguas saben igual? ¿Qué tantas diferencias puede haber más allá de que sean carbónicas o no? ¿El agua al igual que el vino, puede armonizarse con las comidas y lograr óptimos resultados?
Más que una moda, disfrutar del agua mineral natural armonizándola con las comidas y otras bebidas no es asunto nuevo, en Italia por ejemplo, se contabilizan más de 800 etiquetas de este lÃquido, incluso hay tiendas especializadas y en muchos paÃses cada vez es más común encontrarse con cartas de aguas.
El agua mineral natural como tal es un término que se aplica a las provenientes de pozos subterráneos y deshielos con presencia de sales, ácidos disueltos en el agua, cobre, zinc, potasio, magnesio y hierro, entre los componentes más comunes, que además suelen ser beneficiosos para la salud. En el mercado las hay de dos tipos: sin gas o carbónicas.
Tan importante es el tema de la calidad del agua, que algunas marcas de bebidas alcohólicas sugieren su uso dependiendo de la etiqueta, a fin de no alterar las caracterÃsticas del producto, lo mismo sucede con especialistas en té y café. Eso responde a que existen aguas más dulces, otras de sabor terroso o metalizado, en algunos casos tienen picos ácidos, incluso puede percibirse un descriptor salino.
Los defectos más comunes en el agua de grifo son el exceso de cloro —hecho que responde a 90% de los casos—, presencia de azufre, tierra, salitre y hasta rastros de vegetales. El agua ideal es la mineral natural con un ph tan neutro como sea posible, ligeramente dulzona, limpia a la vista, fresca, con una burbuja delicada cuando de carbónicas se trata y un toque muy ligero de mineralidad en el sabor.
Cuando escoja el agua mineral natural, revise la etiqueta, su nivel de acidez, procedencia, investigue, incluso informalmente haga una prueba en casa, se sorprenderá de los resultados.
Vichy Catalán: un agua mÃtica
Esta agua , referente en el ámbito de la salud y el bienestar es también un producto de reconocida calidad en el mundo de la gastronomÃa y la cocina.
Sus propiedades han contribuido a que se venda en los cinco continentes, distribuyéndose en 35 paÃses y que se sirvan anualmente 450 millones de litros de agua.
Han pasado 130 años desde que el doctor Modest Furest i Roca, médico homeópata, adquiriera diversos terrenos en la localidad de Caldes de Malavella con el objetivo de construir junto al manantial una fábrica para envasar agua y un gran Hotel Balneario aprovechando sus grandes propiedades.
En 1890, una vez registrada la marca Vichy Catalán, se inauguró la planta de embotellado donde se empezaron a envasar las aguas con este nombre.
En los años 50 del siglo pasado, la sociedad se consolidó como empresa puntera en el mercado de las aguas minerales embotelladas.
En 1959 inauguró un tren automático muy moderno para la época para llenar, lavar y etiquetar, lo que significó el primer paso en el largo camino de la automatización.
Durante los años 60 se incrementaron notablemente las ventas y en los años 80 se inició la polÃtica de expansión, con la adquisición de otras empresas y marcas de aguas minerales naturales. Esta época coincidió con el relanzamiento del balneario y de los servicios que le habÃan dado fama en sus inicios relacionados con el bienestar fÃsico y la salud.
Las investigaciones recientes de sus propiedades dirigidas por el Consejo Superior de Investigaciones CientÃficas muestran que su composición mineral equilibrada (bicarbonatos, sodio, cloruros, potasio…) no puede ser imitada. Según diversos estudios, el consumo de agua mineral natural carbónica Vichy Catalán disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
Fuente: www.vichycatalan.es Revive la experiencia del Impreso On-line




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